martes, 24 de febrero de 2015

El panorama cristiano en Venezuela y la influencia del "Apostolado de la nueva revelación profética"

Los cristianos más representativos dentro de la sociedad secular —médicos, abogados, psiquiatras, y teólogos— han participado para mostrar su perspectiva, pero lo que realmente hemos aprendido es que muchos cristianos evangélicos de nuestra generación parecen estar buscando una revancha histórica, anhelando ser reconocidos como parte de la sociedad. Uno de los temas que se abordó fue el de la homosexualidad, especialmente porque este sector minoritario del país presentó una solicitud para modificar las leyes, pidiendo el derecho al matrimonio, a la adopción y al aborto. 

Esta solicitud fue rechazada por poco, gracias a la intervención de la iglesia evangélica nacional, pero este año regresan con nuevas peticiones. Lo triste es que este hecho ha servido como excusa para insistir en que los evangélicos debemos participar en el gobierno, formar partidos políticos y presentar candidatos. De este modo, se arma un rompecabezas que lleva años fraguándose en toda Latinoamérica, bajo la sombra del "Dominionismo", impulsando la justificación del movimiento "Apostólico de la nueva revelación profética". Este movimiento no es más que un nombre genérico para agrupar iglesias y ministros que predican la teología del "Reino Presente y la Prosperidad".

Estos nuevos apóstoles exigen una sumisión total e idolatría, basándose en una interpretación errónea de la sumisión bíblica. Venezuela está altamente polarizada debido a la situación política, y los "Evangélicos Dominionistas", entre los cuales se encuentran tanto oportunistas como personas resentidas, se han reunido para sembrar la idea de que "debemos aceptar un líder que nos guíe, como lo hace la iglesia católica, que ha prevalecido y tiene tanto poder, haciendo lo que quiere". Se nos insta a usar esas mismas herramientas para recuperar lo que, según ellos, el diablo nos ha arrebatado, tal como lo expresó un capellán de una de las iglesias más grandes de Venezuela.

No es sorprendente que, ante la "maldición" que el presidente pronunció sobre el pueblo de Israel, el pueblo evangélico guardara un vergonzoso silencio. Cada uno tiene intereses propios, pero alzar la voz por la justicia resulta tan intimidante que quienes intentaron dar una explicación fueron, irónicamente, los mismos santeros, quienes no están alineados con el presidente. Ellos argumentaron que la "maldición" se debió al acto de profanar la tumba de Simón Bolívar, lo que se convirtió en la versión más conocida, incluso por los creyentes mal informados.

De esta manera, los "Apostólicos" logran una entrada triunfal en los medios de comunicación, como el canal "Enlace", donde, entre buenas predicaciones de ministros reconocidos y palabras edificantes, se cuelan ministros cuyo mensaje es vulgar, excéntrico y centrado más en el refuerzo del culto a la personalidad que en la verdadera enseñanza cristiana. Estos ministros promueven la idea del "coaching y liderazgo", posicionándose como los nuevos apóstoles del evangelio, sin basarse en principios bíblicos. Su fórmula apostática incluye la "Nueva Revelación Profética", que desautoriza la Biblia y traslada la divinidad a ciertos profetas que les acompañan, ya sea dentro de su ministerio o de algún "amigo" en la red de relaciones que han creado a través de toda América.


El plan en Venezuela ya está en marcha. Primero enviaron a Cash Luna, quien suavizó el ambiente con un mensaje más diplomático y menos dramático, pero claramente influenciado por la teología de la Prosperidad. Luego, enviaron a Guillermo Maldonado, con un mensaje más errático, extravagante y lleno de señales “portentosas”, como el fraude del agua en vino y la escarcha de oro. Finalmente, enviarán a Ana Méndez para sellar con su unción el mensaje apostólico. Al mismo tiempo, han abierto escuelas para enseñar a las iglesias simpatizantes cómo aplicar el método de la “iglesia en la ciudad”, para que los pastores apostólicos sean considerados dueños de las congregaciones, sin que se les pueda contradecir bajo pena de maldición y discriminación.

Sociológicamente, es digno de estudio que los grupos que más se oponen a este ministerio son los "Pentecostales ortodoxos", que en su mayoría provienen de clases humildes. Por otro lado, las iglesias interdenominacionales y de corte Neopentecostal, con miembros de clase media acomodada, son las que más han abrazado esta tendencia. Esto plantea la pregunta: ¿cómo es que aquellos que tienen acceso a estudios superiores, a teología y a licenciaturas, son los más propensos a caer en doctrinas falsas? 1 Corintios 1:26 nos recuerda que “no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios”.

La buena noticia es que Dios se revela a los humildes, y aunque la apostasía abunde, la gracia sobreabundará. Este es solo el comienzo del final de los tiempos, un tiempo en que el “pámpano” será sacudido y lo podrido caerá, dejando que la verdad prevalezca. La gloria sea para Dios.

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