La situación de los cristianos en Siria ha cambiado drásticamente en la última década. Antes de la guerra civil, constituían aproximadamente el 10% de la población del país. Sin embargo, el conflicto y las persecuciones los han reducido a menos de la mitad. Las comunidades cristianas, especialmente en ciudades como Alepo, Homs y Maalula, han enfrentado no solo la devastación del conflicto armado, sino también la violencia directa de grupos islamistas radicales.
Con la reciente caída del régimen, los cristianos sirios enfrentan un futuro incierto. Muchos temen ser relegados a ciudadanos de segunda clase en un sistema que podría priorizar a las mayorías musulmanas, especialmente si no se garantizan sus derechos. “No queremos ser ciudadanos de segunda. Queremos ser reconocidos como parte integral de esta nación,” dijo un líder cristiano en Alepo.

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