jueves, 20 de abril de 2017

CHUY OLIVARES MISION BABILONIA PTE 3

EL VALOR DE LA FE

||DAVID DIAMOND|| COMO SERA LA ADORACION EN EL CIELO

||DAVID DIAMOND|| CONOCIENDO AL ESPIRITU SANTO 2P

||DAVID DIAMOND|| DIOS AMO Y SEÑOR DEL UNIVERSO

||1 DAVID DIAMOND|| JESUS Y LAS MUJERES

||1 DAVID DIAMOND|| JESUS Y LAS MUJERES

LA IDEOLOGIA DE GENERO Y LA AGENDA GAY TIEMPOS APOCALIPTICOS

miércoles, 5 de abril de 2017

APRENDIENDO DE LOS ERRORES: LA PARTICIPACIÓN EVANGÉLICA EN LA POLÍTICA LATINOAMERICANA


por: Cristián Sepúlveda Irribarra

La Biblia está llena de exhortaciones a actuar con justicia y equidad (Lev. 19:35-46Sal.34:1637:28Prov.21:3Is.58:1-141Pe.3:14).La Palabra de Dios presenta un tremendo desafío a los gobernantes del mundo y también a los cristianos que desean participar con integridad en el orden público y político.

politica
La realidad política de América Latina está embebida en corrupción. De ahí la importancia que las futuras generaciones de políticos se alejen de las malas costumbres de sus predecesores y respondan a las necesidades de la sociedad en pos del bien común, no solamente el propio.



Interesantemente, en América Latina se han visto muchos casos de participación evangélica en la política. Los resultados de dicha participación son en su mayoría desalentadores, y están ligados a una serie de errores sistemáticos que marcan un mal precedente para el involucramiento de los cristianos en el futuro. Pero es mi opinión que en vez de simplemente desanimarnos y alejarnos completamente de la política, debemos aprender de los errores del pasado.

La participación política individual de cada cristiano es legítima, pero esta se valida en la medida que no involucra a la estructura eclesiástica en asuntos políticos. G. Jose Gatis en su estudio de teoría política de Juan Calvino, destaca una idea muy importante: “Calvino vio tanto a la Iglesia y al Estado unidos por el propósito supremo de contrarrestar el mal, pero separados por una membrana porosa: una membrana que separa sus respectivas funciones en sus esferas, una centrándose en lo espiritual, y la otra en lo temporal”. A fin de cuentas, debemos ser capaces de separar las aguas. Siempre debemos tener en consideración que la misión de la Iglesia de Cristo no es ser reconocida por el Estado ni ningún otro agente, sino la predicación del evangelio de Jesucristo y el hacer discípulos. Esa es su razón de ser y su fin último; ese debe ser el núcleo de la influencia de la Iglesia.

En lo que sigue, voy a describir y evaluar cuatro casos de participación de cristianos en la política de países latinoamericanos, eumerando también algunas de las razones por las cuales fracasaron. Concluiré ofreciendo algunas sugerencias para los cristianos que quieran participar en la política.

El caso de Brasil
La iglesia evangélica brasileña comienza a ganar influencia en la política del país en 1986, año en que se escucha por primera vez de la llamada “bancada evangélica”. Desde entonces, un número creciente de evangélicos llega progresivamente a ocupar cargos políticos llevando, sin embargo, una agenda política que poco se diferencia de las demás fuerzas. La influencia de la bancada evangélica sin duda ha aumentado, tanto así que tuvo un rol decisivo a favor del impeachment de la presidenta Dilma Rousseff. A mi entender, los siguientes son los puntos débiles más recurrentes de la práctica política de la bancada evangélica en Brasil:
 
La reiterada demonización de todo personaje o situación que no esté de acuerdo con los principios o la política de la bancada evangélica, particularmente en relación a la agenda moral.
El uso del nombre de Dios para el propio beneficio del cumplimiento de objetivos.

La predicación reaccionaria y la aplicación de pasajes bíblicos fuera de contexto en situaciones políticas actuales.

El caso del evangélico Eduardo Cunhna, político y acérrimo opositor del gobierno de Rousseff y acusado de corrupción, destituido de su cargo hace poco, y los 23 evangélicos asociados al caso de corrupción de Petrobras.

El caso de Perú
En los años 80 en Perú se comienzan a abrir diversos canales de participación evangélica que terminaron expresándose en partidos y movimientos evangélicos: el movimiento Frente Evangélico (FE) en 1980, la Asociación Movimiento de Acción Renovadora (AMAR) en 1985, y últimamente el Partido Restauración Nacional (2001). Estos movimientos evangélicos han conseguido influencia y puestos públicos desde los años 90, donde se destaca el ingreso al congreso de más o menos 13 evangélicos y la obtención de un segundo vicepresidente. A mi parecer, los puntos débiles del movimiento político evangélico en Perú son los siguientes:

Una baja preparación, y un precario sentido y experiencia política.
El apoyo de sectores evangélicos a la dictadura de Alberto Fujimori.
La instrumentalización de la fe en beneficio propio.
La baja defensa —al menos durante la dictadura— de principios morales.
El presunto involucramiento en actos de corrupción (ver el caso del pastor Humberto Lay).

El caso de Colombia
Desde 1991 los evangélicos hacen sentir su influencia en Colombia con la fundación de movimientos políticos como el Movimiento Unión Cristiana y el Partido Nacional Cristiano. Este último fue fundado por Claudia Rodríguez de Castellanos, esposa de César Castellanos, quién a su vez fundó el movimiento G12. Su experiencia es fallida, pues el partido tiene una vida efímera, aunque Claudia de Castellanos obtiene un curul en el senado en el período 1991-1994. Las experiencias políticas actuales de los evangélicos colombianos no se diferencian mucho de los movimientos hace tres décadas. A mi juicio, los siguientes son algunos errores críticos de la práctica política evangélica en Colombia que se proyectan hasta hoy:

La falta de contextualización de propuestas por parte de ambos partidos políticos señalados; por tanto, su agenda política era deficiente en términos sociales y económicos.
Los conflictos internos entre los miembros de un mismo partido, y entre partidos; también la organización interna de los partidos, más parecida al nepotismo que a la democracia.
La sobre posición de ambiciones personales sobre las comunes; asimismo, la obtención de privilegios para iglesias sin una mirada hacia el bien común.
La inexistencia de propuestas vinculadas al fomento de un modelo de sociedad basado en principios bíblicos.
El uso del púlpito por parte de pastores como escenarios de proselitismo político.

El caso de Chile
Desde la década de los 60 la iglesia evangélica chilena se sentía identificada en términos generales con los partidos de izquierda. Ante el golpe de estado del 1973, la iglesia aprovecha la coyuntura y se acerca al régimen de Augusto Pinochet, dejando de lado la integridad y haciendo vista gorda de los crímenes del gobierno (ver documento “Posición evangélica”).
Según el análisis histórico que desarrolla Evguenia Fediakova, investigadora de la Universidad de Chile, “las iniciativas electorales evangélicas no obtuvieron un mayor desarrollo histórico, demostrando su debilidad político-organizacional, por falta de preparación y de capacidad integradora de los líderes”. Esto quedó en evidencia en la fallida candidatura presidencial del pastor Salvador Pino.

En mi opinión, el escenario político evangélico chileno se ve poco prometedor, principalmente porque no ha podido sortear uno de sus talones de Aquiles: las divisiones internas. En los últimos años han surgido una serie de iniciativas políticas, cada una con intereses y objetivos diferentes, desde ideales utópicos hasta algunos objetivos sensatos. Sin embargo, aún no se vislumbra un proyecto político contundente y claro.

Hoy emerge una nueva coyuntura que abre espacios para que los evangélicos chilenos regresen al debate público. Los temas de diversidad sexual y el aborto, entre otros, han impulsado la formulación de iniciativas para combatir dichos movimientos. Pero frente a esta oportunidad de hacer sentir la voz, se presentan una serie de desafíos para los cristianos evangélicos, ligados a canalizar una participación coherente y contextualizada. Dicha coherencia, por cierto, no responde a cualquier ideología, sino a los principios del evangelio de Jesucristo.

¿Cómo nos involucramos?
Habiendo dado un vistazo a la participación evangélica en los procesos políticos en Brasil, Perú, Colombia, y Chile, y dado el contexto de la política en América Latina, permítanme dar algunas sugerencias a aquellos cristianos que desean involucrarse:
Empieza buscando la guía del Señor en todas tus decisiones (Sal. 19:8).
Sigue buscando la guía del Señor por medio de la sabiduría de tu iglesia local y tus líderes (Prov. 15:22Heb. 13:17).

Antes de postularte, prepárate, no improvises; que tus propuestas sean consistentes y contextualizadas (1 Pe. 3:15Prov. 1:7-9).

Ten bases escriturales sólidas para tus opiniones políticas; esto te permitirá elaborar propuestas conforme al caminar cristiano y el evangelio de Jesucristo (2 Tim. 2:15).

No demonices las posturas que no compartes; deja los desacuerdos persistentes a los pies de nuestro soberano Dios (Col. 1:13). Asimismo, siempre ten presente que hay libertad de conciencia; por eso no condenes a hermanos en la fe que no piensan igual que tú.

Ten presente que los principios basados en el verdadero evangelio siempre incomodarán en algún grado a los incrédulos (Mat. 10:34-3616:24).
Recuerda que la legislación no es la clave para resolver los problemas morales. La decadencia moral del país es un problema espiritual. La solución también debe ser espiritual (2 Cor. 10:4-6). Individualmente, el centro de cambio en el ser humano no es la política sino la gracia de Dios (Tit. 2:11-12).

Recuerda que ninguna acción del Estado contra los principios morales podrá impedir que los propósitos de Dios sigan su curso (Jn. 18:36).

Aprovecha al máximo las oportunidades de promover la justicia social (1 Tim. 6:11Lev. 19:35-36a).
Si eres pastor, mi humilde consejo es que no te involucres directamente en la política, por varias razones. En primer lugar, como sugiere John Macarthur, debes ser conocido por predicar el evangelio, y nada más. En segundo lugar, si te involucras en política, ¿qué pasara con tu ministerio? Esa es tu verdadera vocación y llamado ante Dios (Hch. 20:28). No involucres directamente a tu iglesia en la política, pues esa no es su misión (Mat. 6:2428:19-21). Lo anterior no quita que guíes a tu congregación en el desarrollo de buenos ciudadanos y participación cívica desde una perspectiva bíblica (1 Tim. 2:2).

Lecciones de la historia, y de la vida y obra de Jesucristo
La historia nos otorga lecciones de las cuales debemos aprender. Los cristianos que desean involucrarse en política deben contribuir a la cohesión y no a la división del movimiento. Como cristianos debemos dar ejemplo de unidad frente a la sociedad (Rom. 12:4-5). En este contexto, presentar diversos proyectos políticos confesionales solo contribuirá al debilitamiento más que a potenciar la participación política. Por tanto, debemos dejar de lado nuestros individualismos y fijarnos en un bien común mayor.

Ciertamente la vida y obra de Jesucristo mismo nos dejan varias lecciones. Cuando inicia su ministerio, Jesús lee las palabras de Isaías: “El Espiritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los cautivos, y la recuperacion de la vista a los ciegos; para poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año favorable del Señor” (Lc. 4:16-19). Aunque nuestra vida y obra no es salvífica como la nuestro Señor, sus intenciones deben estar presentes en nosotros. El que participe en política debe siempre considerar esta premisa en sus decisiones y proyectos, para así asegurarse que su actuar concuerde con la vida y obra de aquel que nos salvó y nos liberó por su soberana gracia.

Crédito de imagen: Lightstock.

Cristian Sepúlveda Irribarra es historiador, educador, académico universitario, actual director del Instituto Teológico EDUCA, y pastor de la Iglesia Sublime Gracia. Cristián está cursando una maestría en estudios teológicos en Southern Baptist Theological Seminary. Vive en Viña del Mar, Chile, junto a su esposa Mariela y sus dos hijos, David y Josué.

CUANDO EL TESTIMONIO SE PIERDE

En el libro de Apocalipsis 2:5 le dice Jesucristo a la iglesia a través del apóstol Juan; “recuerda por lo tanto, de donde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a tí, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”. Esta expresión es una amonestación a una iglesia que se ha apartado de los principios fundamentales de la Palabra de Dios, siendo arrastradas y absorbida por el mundo.

En los albores de la década del  60, la iglesia evangélica hondureña gozaba de un testimonio intachable, porque en aquel entonces  para ser cristiano evangélico había que sufrir los desprecios y el rechazo de una sociedad religiosamente radicalizada en el catolicismo romano. Cuando una persona aceptaba a Jesucristo, era despreciado por sus propios parientes, y los amigos se burlaban de él haciendo escarnio de su fe llamándole “protestante”.

 Recuerdo bien que cuando fui a predicar por primera vez a la Libertad, Comayagua, y llegamos al parque central, mientras proclamamos la Palabra de Dios, fuimos atacados por un grupo de fanáticos que nos tiraron bolsas de orines, polvo de malation y piedras. Recuerdo el hecho de un joven en Comayagua, el cual al aceptar a Cristo Jesús como su Salvador personal, fue echado de su casa, llegando a la misión a pedirnos ayuda. Los evangélicos que en esta etapa histórica sufrían las consecuencias de vivir comprometidos con el evangelio daban buen testimonio.
 
Los tiempos han cambiado, ser evangélico en la actualidad es una moda. Muchos asisten a las iglesias no porque han tenido una experiencia profunda con Jesucristo, sino porque buscan en la misma el mensaje de oferta barata que hoy se proclama. Las barreras que separaban a la iglesia del mundo se han derrumbado. Hemos mezclado el reino de Dios, con el reino de este mundo y es por ello que muchos cristiano sirven a dos Señores (Mateo 6:24).

Recientemente publique un artículo sobre la indiferencia de la Confraternidad Evangélica de Honduras, en su Asamblea anual, al no hacer referencia al hecho histórico de la celebración de los 500 año de la Reforma Protestante, y sobre ese escrito recibí un mensaje del hermano Denis Casco, en el cual me comentaba lo siguiente: Hace más de 30 años salí de Honduras al mundo y sin duda, la iglesia evangélica, no solo han perdido de vista la invaluable historia de la Iglesia, sino que también entró en la corriente de la Nueva Era que ha destruido la unidad, su fundamento teológico, y que hace una reflexión hermenéutica de la misma fuera de borda. Ahora sí que la política y la iglesia se fundieron en Honduras, y ya no sabemos quién es quién en esa vorágine de poder, fama y culto a la personalidad de sus dirigentes. Tengo gratos recuerdos de aquellos pastores como Mario, Mariano, Arturo, Enrique, Archie, etc.!!!” . Esta reflexión me impacto y mi pensamiento me llevó a ver el hecho de que es imperativo retomar la historia, y volver a las sendas antiguas, proclamando el evangelio de un reino, dentro de otro reino dominado por Satanás (Juan 18:36).

Cuando los muros que nos separan del mundo se derriban para dejar que entren las influencias de mundo, la iglesia se contamina y vamos de cabeza a perder nuestra identidad bíblica, para caer en las garras del liberalismo y el modernismo. Cuando no vivimos en la gracia de Dios, caeremos en la desgracia del mundo. Cuando el mensaje que predicamos gira alrededor del dinero, hemos caído en las garras del diablo, no lo digo yo, lo dijo el apóstol Pablo en 1 Timoteo 6:10.

Es por ello que le pido  al Señor para que  levante hombres como Martin Lutero, que se enfrente a los poderes dominantes de los fariseos dentro de la Iglesia, para retornar  la iglesia a los principios bíblicos. Clamó al Señor para que antes del fin de los tiempos, y del arrebatamiento de la Iglesia podamos realizar una segunda reforma dentro de nuestras iglesias evangélicas, porque de lo contrario, tendremos una iglesia apostata, la cual  se prestará para servir al anticristo y sufrirá las consecuencias de su traición a los principio legado por Jesucristo y sus apóstoles.

||DAVID DIAMOND|| PORQUE PASTORES APOYAN AL PAPA FRANCISCO